
Por un PhD en Desarrollo Sostenible (y sobreviviente de parrandas vallenatas propias y ajenas) Comienzo esta columna haciendo tres confesiones: mi primera confesión es que la idea de esta columna no fue propia, fue una sugerencia de alguien a quien respeto y admiro mucho. Mi segunda confesión es que, como bien ya imaginan, escribo…

No puedo negar que, cuando inicié mi doctorado, fue como el inicio de una relación sentimental, un noviazgo, todo era amor, ilusiones y grandes expectativas, sueños y proyecciones. El primer gran golpe de realidad fue cuando me gradué y me di cuenta que, si bien todos querían estar metidos en el cuento de la…