Dicen que de política, religión y fútbol es mejor no hablar. Yo, en un arranque de optimismo (o de imprudencia), decidí enamorarme de alguien que piensa distinto. Confieso que al principio no me parecía una gran idea. Mi mayor preocupación no era la relación; era imaginar la primera reunión familiar. Mientras algunos preguntan por…