
Nos acostumbraron a hablar del cambio climático como si fuera una especie de fiebre misteriosa del planeta. Como si la Tierra se hubiera enfermado sola, sin responsables, sin beneficiarios y sin decisiones políticas detrás. Esa manera de contar la crisis climática es cómoda, pero profundamente falsa. El planeta no se calienta solo. Lo calientan…

Hay una escena que se repite con variaciones de vestuario pero idéntico guion: un hombre —casi siempre un hombre— con una fortuna que supera el PIB de varios países enteros, sentado a la mesa donde se deciden las reglas que el resto de la humanidad deberá obedecer. A veces es dueño de una red…